lunes, 28 de diciembre de 2015

Intangibles gritos de Amor en la Gran Vía.
Intangibles Love cries in Gran Via st.

Intangibles gritos de Amor en la Gran Vía



Escrito por Cereza (colaboración)
Written by Cereza (collaboration)

Andaba el otro día vagabundeando por las terrazas que están en las calles más concurridas del centro, un tercio y el sabor de la primera calada al cigarro. 

Mis ojos se balanceaban entre los diferentes personajes que tintineaban de un lado a otro, el ruido de los coches, el olor a ciudad, el ambiente contaminante que te llena los pulmones y te consume el cerebro.



Allí estaban, como en una fotografía tomada a tiempo en mitad del caos constante, en mitad de un sueño frenético. Ella hablaba con los ojos, tan alto y claro que podía entenderla a la perfección, sus gritos constantes, sus chillidos de amor. Él le acariciaba la pierna, comprobando que su imagen no se evaporaría, como quien acaricia el filo de su vaso para saber que no será el último trago. Sus latidos tan desacompasados en mitad de aquel bar, la belleza de su juventud, la imperfección de quien profundiza en el verdadero significado de la palabra amor, el amor de dos cuerpos, de dos esencias. Me mareé de solo mirar.

Pagué y me fui rápido de aquella escena, encendiendo el que sería el siguiente cigarro, tropezando con las multitudes aglomeradas en las aceras de la Gran Vía, sus ojos no desaparecían, ni la frase que repetía, una y otra vez, en mi cabeza: "Déjame ser los mejores años de tu vida".


I walked pass day wandering the terraces are in the busiest downtown streets, a beer and flavor of the first puff on my cigar.

My eyes swung between the different characters that tinkled from one side to another, the noise of cars, the smell of city, polluting atmosphere that fills you lungs and brain consumes you.

There they were, as in a photograph taken at time in the middle of chaos, in the midle of a frantic dream. She spoke with her eyes, so aloud and clearly that I could understand her perfectly, their constant cries, his shrieking of love. He caress her leg, making sure your image could not evaporate, as one cress the edge of your glass to know that will not be the last drink. Her heartbeat so out of step in the middle of that bar, the beauty of her youth, the imperfection of who explores the true meaning of love, the love of two bodies, two essences. I got sick of just watching.

I paid and went faster that scene, lighting would be the next cigarette, bumping into the crowds clustered on the sidewalks of Gran Via, her eyes did not disappear, neither the phrase repeated over and over again in my head: "Let me be the best years of your life."





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