Una de las joyas escondidas que posee Segovia, donde no se ven transeúntes turistas, sino locales que se esparcen con sus niños o corren para desperezar sus piernas, es el paseo que corre a lo largo del río Eresma, al filo del promontorio donde se encuentra construida la ciudad. El arbolado paseo comienza o termina a los pies del Alcázar de Segovia en la Pradera de San Marcos, llamándose en esa zona Paseo del Eresma, para más adelante, denominarse Paseo Alameda del Parral.
