
San Francisco es una ciudad diferente al resto de las de los Estados Unidos. Sus habitantes presumen de tener otro estilo de vida, más tranquilo, más europeo, más elegante. Se pueden ver parejas elegantemente vestidas cenando a la luz de las velas en los íntimos restaurantes de los muelles, y jovencitas saliendo de un taxi a medianoche con vestidos de gasa y volando de puntillas sobre sus altos tacones hasta su portal, apurando los últimos minutos antes de que se les pase la hora establecida de llegada.